Después de que alguien haga clic en tu anuncio, puede avanzar en tu sistema o desaparecer por completo. Lo que sucede en esos primeros minutos determina si la inversión publicitaria se convierte en ingresos o en tráfico desperdiciado.
Los clics no generan resultados.
Los procesos sí.
Muchas empresas se centran demasiado en los anuncios y las páginas de destino, pero ignoran lo que sucede después. Ahí radica la principal deficiencia en el rendimiento de la mayoría de los anuncios.
¿Qué sucede después de que alguien hace clic en tu anuncio y por qué es importante?
Una vez que un usuario hace clic en un anuncio, entra en un breve lapso de tiempo en el que el interés es máximo. La rapidez y claridad con que una empresa responda durante ese lapso tiene un impacto directo en las tasas de conversión.
Lo que suele ocurrir después de hacer clic incluye:
- La experiencia inmediata de la página
La página debe cargarse rápidamente, coincidir con el mensaje del anuncio y guiar claramente al usuario al siguiente paso. Los retrasos o la confusión reducen el impulso. - La acción de conversión
Si el visitante completa un formulario o programa una llamada, el proceso debe ser sencillo y estar bien planificado. Las dificultades en esta etapa reducen las tasas de finalización. - Confirmación y establecimiento de expectativas
Tras la conversión, los usuarios deben saber qué sucede a continuación. Las páginas o mensajes de confirmación claros reducen la incertidumbre y el abandono del proceso. - Rapidez del seguimiento
Un seguimiento rápido aumenta drásticamente las posibilidades de contacto y conversión. Las respuestas tardías suelen resultar en oportunidades perdidas. - Coherencia en todos los puntos de contacto
Los correos electrónicos, las llamadas o los mensajes de texto deben coincidir con la promesa del anuncio original. La inconsistencia mina la confianza.
Por qué el seguimiento es más importante de lo que la mayoría de la gente cree.
Muchas campañas generan clientes potenciales, pero aun así no consiguen generar ingresos. El problema rara vez radica en el volumen de tráfico, sino casi siempre en el seguimiento.
Cuando los tiempos de respuesta son lentos o inconsistentes, los clientes potenciales se enfrían. El tráfico de pago no espera.
La rapidez y la claridad importan más que la persuasión.
Los anuncios no cierran tratos por sí solos.
Los anuncios generan interés.
Los sistemas transforman el interés en resultados.
Por eso, mejorar los procesos de seguimiento suele aumentar el rendimiento más que cambiar los anuncios o la segmentación.
El anuncio llama la atención.
El sistema hace el trabajo.
Cómo mejorar lo que sucede después del clic.
Las empresas de servicios deben diseñar la experiencia posterior al clic con la misma atención que el propio anuncio. Esto incluye pasos a seguir claros, tiempos de respuesta rápidos y mensajes coherentes.
Cuando todo el proceso está alineado, los anuncios dejan de ser impredecibles. Se vuelven medibles y repetibles.
Esa previsibilidad es donde reside la rentabilidad.